Todas las piedras naturales, nos ofrecen la
oportunidad de variar su aspecto superficial, en función de la aplicación
que le vamos a dar. Es decir, que al decidir que acabado se debe aplicar,
juegan papel primordial: tipo de piedra, uso y ubicación.
Entre las posibilidades tenemos:
PULIDO.

Granito Pulido |
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Mármol Pulido |
Con el pulido se consigue una superficie lisa
y brillante, con porosidad casi nula, destacando al máximo nivel la
estructura, color y textura de la piedra. Este acabado al ser de "poro
cerrado", proporciona a la piedra mayor resistencia al ataque de
agentes externos, resistencia que se puede aumentar con diversos
tratamientos de protección. Cabe resaltar que el poro de la piedra nunca
llega a estar cerrado, con el pulido se trata de minimizarlo al
máximo. Se aplica principalmente en mármoles y granitos, ya que son
rocas muy compactas y con alto grado de cristalinidad.
El pulido se consigue mediante
abrasión, pasando por diferentes granulometrías cada vez mas finas,
que dan a la piedra ese aspecto de "brillante". En la actualidad
se utiliza principalmente el abrasivo diamantado, que permite acortar
tiempos y conseguir resultados espectaculares, a la vez que minimiza las fuerzas
de trabajo para personas y máquinas con el consiguiente beneficio.
FLAMEADO:

Granito Flameado |
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El flameado se puede considerar un acabado
exclusivo del granito, proporciona un superficie rústica, rugosa con cierto
relieve y de aspecto vitrificado. El flameado consiste en aplicar altas
temperaturas mediante mecheros de oxiacetileno de más de 2.500º C, lo que
provoca un choque térmico con la superficie de la piedra y el posterior
desprendimiento de pequeñas lajas y esquirlas. Este proceso no deja
"quemaduras" en la piedra y se consigue un alto grado de
protección contra agentes atmosféricos.
APOMAZADO:

Caliza Apomazada |
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Mármol Apomazado. |
El apomazado, proporciona un superficie similar
a la del pulido pero sin brillo, la superficie queda lisa, pero completamente
mate. Podríamos decir que el apomazado es el paso previo a la consecución
del brillo. Este acabado se aplica en piedras compactas, con un grado
mínimo de dureza.
Al igual que el pulido se consigue mediante
abrasión, y en estos caso es más frecuente la utilización de abrasivos
convencionales como el carburo de silicio. Se aplica en todas las piedras.
ABUJARDADO:

Mármol abujardado |
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Proporciona una superficie rugosa y homogénea,
con pequeños cráteres uniformemente repartidos. Existen varios tipos de
bujardas, que dependiendo del número y tamaño de las puntas produce un
abujardado fino o grueso. Otro factor que determina la rugosidad de la
superficie es la fuerza y las repeticiones. El abujardado es uno de los
acabados más tradicionales, ya que se aplica golpeando repetidas veces con
una bujarda que va punteando la superficie hasta dejarla con la textura
deseada. En la actualidad se utilizan máquinas automáticas, que utilizan
martillos neumáticos y carros automáticos para labrar tablas o grandes
superficies. Se puede aplicar en granitos, mármoles, calizas y areniscas.
ARENADO:

Mármol arenado |
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Podríamos considerar el arenado, un
"mini abujardado", ya que en términos generales, las características
de los dos procesos son muy similares, variando el método empleado. El
arenado consiste en golpear la superficie con arena de sílice o corindón,
impulsada por aire a través de una boquilla que "dispara" la
arena contra la piedra. En función de la presión que se aplique a la
arena, la piedra presentará un punteado más o menos profundo, y siempre
resaltando un poco el color de la piedra. Se aplica en todas las piedras.
SERRADO:

Mármol serrado |
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El serrado es casi siempre un paso obligado
dentro de cualquier línea de producción, y se aplica a mármoles,
granitos, calizas y areniscas. El serrado deja una superficie lisa muy
porosa y rugosa al tacto, la piedra queda mate, de tono blanquecino y
normalmente está muy arañada con la huella de la herramienta utilizada
para serrar.
Estas herramientas suelen ser: flejes de acero, hilo de acero, hilo
diamantado o disco diamantado.
OTROS ACABADOS:
Mediante la aplicación de diversas variantes
sobre los acabados descritos en esta página, se pueden conseguir efectos de
repetición o patrones, aplicados principalmente para decoración. Un claro
ejemplo es la combinación de zonas pulidas con zonas abujardadas, arenadas
o rayadas